Los pasados días 18, 19 y 20 de marzo, el Instituto Universitario de Integración en la Comunidad (INICO) de la Universidad de Salamanca, celebró en esta ciudad las VII Jornadas Científicas de Investigación sobre Personas con Discapacidad. Estas jornadas, que se celebran cada tres años y en las que se dan cita los mejores especialistas internacionales en la materia, tienen como objetivos fundamentales proporcionar un foro de encuentro y discusión de carácter pluridisciplinar y abierto a los profesionales que trabajan e investigan en el campo de la inclusión educativa, laboral y comunitaria; fomentar el desarrollo y difusión de investigación rigurosa y de calidad sobre la discapacidad, difundir experiencias innovadoras; y facilitar el intercambio y la comunicación entre los profesionales de la atención directa, así como proponer líneas de investigación futura, que permitan acercar el mundo científico y el profesional, con vistas a la innovación y transformación de las prácticas habituales.
De izquierda a derecha, Alfredo Fierro
(catedrático de Psicología en la Universidad de Málaga),
Miguel Ángel Verdugo (director del INICO)
y Paulino Azúa (director de FEAPS)
Javier Tamarit y Juan José Lacasta,
en un momento de su ponencia
La presencia de FEAPS en esta cita corrió a cargo de Javier Tamarit, Responsable de Calidad de FEAPS y de Juan José Lacasta, Director Técnico de esta organización.
Tamarit habló de cómo la psicología positiva nos introduce a una redefinición de la felicidad, en donde prima la “eudaimonia” frente al “hedonismo”. Éste es un proceso constante en construcción de la vida plena y se centra en lo que realmente merece la pena a los seres humanos. Así, se plantea una fórmula de felicidad en la que la suma de ciudadanía plena y autonomía plena, da como resultado la felicidad de máximos (entendiendo la ciudadanía plena, a su vez, como una suma de autodeterminación, inclusión y derechos). El concepto de “autonomía plena” implica, poder, afecto y respecto. De este modo puede llegarse a esa “felicidad de máximos”, en el sentido de la “eudaimonia”, de lo que habló al comienzo. Este nuevo enfoque nos mueve hacia nuevos roles para psicólogos y profesionales, “es el cambio de la bata a la no bata, de los despachos a entornos naturales”.
Por su parte, el Director Técnico de FEAPS, Juan José Lacasta, centró su intervención en el asociacionismo y del debate profundo en los movimientos asociativos de la tendencia hacia la gestión empresarial, sólo centrada en términos de eficacia. Esta corriente está generando un debate de si hay que activar o no el asociacionismo para que se produzca más calidad de vida. Esta paradoja significa, potenciar la participación, limitarla o eliminarla. Según Lacasta, las asociaciones que se limitan a gestionar centros y servicios sin dinamización asociativa, tienen más riesgo de no defender los derechos de las personas con discapacidad intelectual. Todas las organizaciones del movimiento asociativo deberían orientarse a la persona, son organizaciones donde el aprendizaje cognitivo genera salud organizativa. Ética, participación, construcción compartida de valores, cultura, posicionamientos, compromiso con las demandas del entorno… son algunos de los ingredientes de aquellas entidades basadas en la participación. Son organizaciones, señaló Lacasta, en las que hay más empatía, más sabiduría, más oportunidades de funcionar en red, más sinergias, en definitiva “ser propietarios de proyectos, no tener el rol de consumidores”. Cuanta más participación, más sentido de pertenencia y mejores resultados en la vida de las personas.
En estas jornadas, el INICO hizo un homenaje a Alfredo Fierro y a Paulino Azúa, Director de FEAPS, concediendo a ambos los 2os Premios INICO a la trayectoria profesional, por su dilatada carrera a favor de las personas con discapacidad intelectual y sus familias.