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Jueves, 4 de marzo de 2010

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Discurso de clausura del Congreso



 

Paulino Azua

Queridas amigas y queridos amigos:
En este Congreso hemos dado buena prueba de temple en el afrontamiento de condiciones adversas. Todos vosotros habéis dado vuestro apoyo y habéis colaborado para solventar las dificultades surgidas en el proceso de votación y habéis alentado a los miembros de la organización del congreso para que no perciban lo ocurrido como un problema mayor sino como un mero acontecimiento, accidental y superable, y para que mantengan su ánimo y su excelente buen hacer. En nombre de todos ellos, muchas gracias.

Estos tres días de intenso trabajo hemos estado colaborando juntos en construir el modo de hacer realidad, día a día, paso a paso, los sueños y utopías de mucha gente. Todos somos responsables del futuro de nuestro movimiento asociativo. No podemos olvidar que este trabajo no se acaba hoy, debe seguir siendo una presencia irrenunciable y permanente en nuestra tarea diaria.

Los debates y las votaciones finales prueban la riqueza de la diversidad de opciones, la realidad de un movimiento fuerte capaz de procesar posturas en conflicto, capaz de construir en la dificultad. Hemos demostrado también nuestra capacidad para ser distintos y valiosos junto a los otros, también distintos y valiosos.

No se trata aquí de hacer un acta de lo acordado, pues eso corresponde a otro escenario, sino más bien se trata de resaltar, por su relevancia en el proceso, algunos aspectos de entre todos los que han centrado nuestra atención en este congreso.
Hemos logrado pulir paso a paso y fruto de un enriquecedor debate una nueva misión para el movimiento asociativo FEAPS. Su formulación es la siguiente:

“La misión del Movimiento FEAPS es contribuir, desde su compromiso ético, con apoyos y oportunidades, a que cada persona con discapacidad intelectual o del desarrollo y su familia puedan desarrollar su proyecto de calidad de vida, así como a promover su inclusión como ciudadana de pleno derecho en una sociedad justa y solidaria”.

Se abre ante nosotros el reto urgente de difundirla y explicarla de manera comprensible, haciendo ver todas las profundas implicaciones que supone lo que hemos aprobado, de modo que esté permanentemente en el seno de nuestras reflexiones y de todas nuestras actuaciones. Debemos acelerar los ritmos para que todas nuestras acciones tengan impacto positivo en la vida de cada persona con discapacidad intelectual o del desarrollo y cada familia.

Hemos decidido también que queremos un nombre nuevo que nos enganche a todos en este viaje. Pero la esencia de nuestra identidad no cambia. Nos necesitamos más, tenemos que hablar más, compartir más y participar.

Tenemos también el compromiso de conocer y cubrir muchas de las necesidades de las personas con discapacidad intelectual o del desarrollo y de sus familias aún muy en precario.

El empoderamiento de cada persona con discapacidad intelectual o del desarrollo ha de ser un elemento clave de los esfuerzos de FEAPS para avanzar en el cumplimiento de la misión. Hemos debatido desde muchos puntos de vista y con una rica participación de todos los grupos, acerca de la presencia de las personas con discapacidad intelectual o del desarrollo en escenarios de participación y decisión de nuestras entidades, y esto es un reto esencial que nos llevamos en nuestras maletas de vuelta a casa.

En relación con las familias hemos reconocido de forma prácticamente unánime la necesidad de reforzar los sistemas y servicios de apoyo familiar.

Hemos avanzado sobre los compromisos que debemos asumir para poder pertenecer como miembros de este movimiento que hemos finalmente caracterizado como movimiento asociativo de carácter ciudadano.

Constatamos el esfuerzo realizado en todos estos últimos años, el papel de liderazgo social y la consideración de FEAPS en el entorno, pero también mantenemos una mirada crítica a las debilidades e incoherencias, algunas veces, entre nuestros dichos y nuestros hechos,  reconocemos que en ocasiones nuestras prácticas no corresponden, lo que deberían, a nuestros valores. Sabemos que es necesario cambiar, que no puede ser más de lo mismo. Nos obliga nuestra ética, que no es de nadie y es para todos.

También, hemos sido testigos de las miradas encontradas en cuanto a nuestros modos de entender cómo organizarnos. No podemos demorar por mucho tiempo el encontrar los equipos, estructuras y recursos idóneos para poder desarrollar con la máxima efectividad nuestra misión.

Hemos percibido asimismo el consenso en avanzar en la búsqueda de recursos para la calidad de vida de cada persona con discapacidad intelectual o del desarrollo y de cada familia y en orientar nuestros esfuerzos hacia la inclusión social, la defensa de derechos y la autodeterminación individual.

Todavía queda mucho por hacer, mucha gente aún no sabe lo que es, lo que quiere ser y lo que representa FEAPS y “se quedan fuera de juego –nos decían- porque no saben de qué va esto”. Hemos asumido el reto de avanzar en un fortalecimiento de nuestra imagen y en nuevas estrategias de posicionamiento en el entorno.

Se ha evidenciado otra vez más que la gente con discapacidad intelectual o del desarrollo tiene amplias fortalezas, pero aún nos encontramos con que la imagen negativa de la discapacidad, centrada en la limitación, en los puntos débiles, en las carencias, está más presente de lo que debiera y de lo que deseamos, lo que genera actitudes y comportamientos sociales y culturales marcados por la sobreprotección, la segregación y el aislamiento.

Se hace  ya imprescindible tener más presentes a las personas con discapacidad intelectual o del desarrollo en todos los ámbitos, ejerciendo papeles sociales valorados, evidenciando sus fortalezas y su contribución al resto. Este congreso en Toledo es testigo indiscutible de ello. Pero son tímidos destellos aún. No es lo normal, no estemos satisfechos. “Déjame ser tus ojos, tu mente y tu cuerpo y así podrás aprender de mi capacidad y no de mi discapacidad” se dijo aquí el primer día.

Se hace imprescindible construir puentes para la comunidad y buscar y desarrollar nuevos escenarios inclusivos de relación y de acción, tanto para el ocio como para el trabajo o la vida cotidiana en la sociedad.

Relacionado con lo anterior, se nos ha advertido desde las ponencias que si después de tanto debate las cosas siguen igual que antes, hablar de calidad de vida será una tontería. Hemos de conseguir evidenciar nuestros avances en este ámbito y que sean significativos. Tenemos YA que ser organizaciones centradas en la persona.

Asumimos, como elemento esencial para el cumplimiento de nuestra misión, el compromiso prioritario de trabajar para mejorar las condiciones laborales de los profesionales de FEAPS. En este y en otros grandes retos debemos favorecer que las administraciones compartan y asuman nuestros modelos y que las políticas que desarrollen estén en consonancia con ellos.

Otro elemento esencial es el desarrollo del modelo de voluntariado de FEAPS. El papel del voluntariado en la construcción de una vida de calidad es incuestionable.

Para finalizar, el movimiento asociativo FEAPS sigue teniendo, acrecentado por el hacer de todos, prestigio social y capacidad creativa orientada hacia su misión, tiene historia de importantes hitos de éxito y cuenta con evidencia de productos y sistemas con un sello reconocido de gran calidad, tiene un enorme capital social y humano y una carga encomiable de valores, basados todos ellos en el valor de persona.

Pero todo ello no se mantiene por sí solo. No tendremos nada si no logramos que cada persona integrante de este movimiento asociativo, cada entidad y cada estructura, ejerciendo a quienes corresponda un liderazgo éticamente comprometido, crea seriamente en todo ello, y esencialmente crea en la persona con discapacidad intelectual o del desarrollo como persona plena, y actúe en consecuencia, orientando su quehacer para avanzar hacia la misión que nos ocupa.

La prueba del éxito de nuestro movimiento asociativo FEAPS va a estar, debe estar, en algo tan simple como poder asegurar que lo que hacemos sirve para que la vida de CADA persona con discapacidad intelectual o del desarrollo así como la vida de sus familiares sea cada día mejor, más plena, en definitiva más feliz.

Finalmente, queremos recordar y reiterar el agradecimiento a Pedro Serrano y la enhorabuena y bienvenida a Juan Cid, nuevo presidente de FEAPS, que tendrá, a partir de ahora y con el conjunto de la junta directiva, la tarea de liderar nuestra organización en coherencia con las propuestas, una vez rubricadas por la Junta Directiva, marcadas a raíz de este congreso.

Toledo ha merecido la pena. Ahora nos toca a todos avanzar por los caminos trazados. Este avance va a comprometer mi trabajo durante los próximos meses y, espero, que el de todos vosotros.

Amigos, buena suerte a todos

Paulino Azua
Director de FEAPS

 

 

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