Webmaster.
supd
supi
Viernes, 7 de mayo de 2010

Compartir por correo electrónico. Imprimir. Volver a portada.

Adela Terrado, voluntaria de la Fundación Tutelar Luis de Azúa
“No espero nada a cambio, pero siempre recibo”



Trabajar con personas necesitadas de afecto. Eso es lo que quería Adela Terrado, delegada tutelar (voluntaria) de la Fundación Tutelar Luis de Azúa de Zaragoza, que lleva más de diez años atendiendo y dando cariño –tutela afectiva–, a uno de los usuarios con  discapacidad intelectual de la entidad. La fundación nació en 1994 con el objetivo de gestionar las decisiones personales de magnitud y de administrar los bienes patrimoniales de las personas con discapacidad intelectual; también se ocupa de promover la incapacidad legal y de asesorar a las familias. Adela cuenta aquí su experiencia.

Adela Terrado, voluntaria de la Fundación Tutelar Luis de Azúa

¿Cómo empezaste a colaborar?
Un día se me presentó la ocasión de colaborar con ellos y no me lo pensé: decidí dedicar mi tiempo a una labor social. Tenía muy claro que quería tratar directamente con personas que realmente necesitaran cariño y afecto.

¿Te sorprendió algo de este nuevo mundo?
La verdad es que he aprendido mucho de Carlos –nombre ficticio-, la persona a la que acompaño. No espero nada a cambio, siempre recibo y soy muy consciente de ello.

¿Qué crees que aportas tú al usuario?
Mucho cariño y afecto. Pienso que soy una amiga para él. Cuando estas personas te dicen alguna vez “qué bien lo he pasado” es muy gratificante. Pero para conseguir esta relación de amistad y confianza primero tuve que adaptarme a él; intenté ponerme en su lugar ya que entendía que yo era una persona nueva en su entorno. Para ello, observé sus necesidades, gustos, forma de ser, etc. para tratar de responder a todo ello.

¿Qué opinión te merece el voluntariado en general?
El voluntariado me merece mucho respeto porque requiere invertir tiempo y eso es algo que hoy escasea.

¿Además de cariño, qué necesitan estos usuarios?
Sentirse protagonistas. Durante el tiempo que Carlos pasa conmigo le animo a que tome decisiones constantemente, incluso dónde sentarnos. Para eso tiene que haberse producido un trabajo previo para facilitar la comunicación entre nosotros. Sólo con la actitud que adopta, sé que se siente bien, que se siente digno.

¿Hasta qué punto te implicas en su vida?
Carlos tiene una dependencia importante, sobre todo por la edad. A veces le he acompañado al médico aunque mi labor es la de la tutela afectiva: darle cariño. También me ocupo de comunicar a la fundación aquello que voy observando de Carlos o su entorno, lo que necesita, y ésta decide qué hacer.

¿Qué importancia tiene el delegado tutelar en entidades como ésta?
Mucha. Pero esta es una labor de equipo porque sin la fundación nuestra colaboración  también estaría limitada. La verdad es que se agradece el trabajo de estas entidades. Creo que para las familias de personas como Carlos es importante que sepan que hoy existe gente solidaria y fundaciones como ésta que velarán por la calidad de vida de sus hijos con discapacidad cuando ellos no estén.

¿Recomiendas a la gente hacer voluntariado dentro del mundo de la discapacidad intelectual?
Creo que primero deben conocer este mundo y, si realmente les atrae, que no lo duden, porque nunca se sentirán solos.

Nuey Montero
FEAPS Aragón

 

 


www.feaps.org
© FEAPS. Confederación Española de Organizaciones en Favor de las Personas con Discapacidad Intelectual
comuncacion@feaps.org - General Perón, 32-1º 28020 MADRID - Tlf.: 91 556 74 13 - Fax: 91 597 41 05

infi