Arbide ha estado ligado durante gran parte de su vida con el movimiento asociativo de la discapacidad intelectual. En su largo currículo destaca su trabajo en el Patronato San Miguel de la Caja de Ahorros Municipal de San Sebastián, dónde creó una red de escuelas especiales dedicadas a las personas con discapacidad, y su labor como presidente de la asociación gipuzkoana ATZEGI. El impulso de este donostiarra contribuyó a la construcción de un Centro para personas gravemente afectadas en Hondarribia y a la constitución de la primera Fundación Tutelar.
Asimismo, Arbide ha ocupado los cargos de presidente de FEVAS, de FEAPS y del CERMI, entidades estas últimas a las que sigue vinculado en la actualidad, y a las que ha dedicado su esfuerzo. Su reto en el movimiento asociativo FEAPS sigue siendo mejorar la calidad de vida de las personas con discapacidad intelectual y las de sus familias. Una meta que sin su inestimable colaboración hoy estaría más lejos.
Con este premio creado en el año 1996,que se ofrece a título personal, la Diputación Foral de Gipuzkoa pretende reconocer la labor de las entidades y la de todos los voluntarios que participan en ellas, dedicando su tiempo a las personas de nuestra sociedad que más lo necesitan.