Esta iniciativa, celebrada en la Casa Encendida y en colaboración con la Consejería de Familia y Asuntos Sociales de la Comunidad de Madrid, fue conducida por Mª Dolores Treviño, miembro de la Comisión de Mujer y Discapacidad de FEAPS Madrid. La inauguración corrió a cargo de Emilia Álvarez, del Servicio de Atención contra la violencia de género que aseguró que “la igualdad es un bien para la sociedad, que no se debe conseguir a costa de los derechos de nadie”. Por su parte, también en la apertura, Mª Jesús Sanz, Subdirectora de Servicios Sociales Sociales de la Comunidad de Madrid, afirmó que “es en la familia donde aprendemos la igualdad”, señalaba que desde pequeñas se ha de motivar a las hijas con discapacidad en todo lo que pueden hacer.
Por parte de la Junta Directiva de FEAPS Madrid se encontraba en la mesa Juan Antonio Sacaluga, quien ratificó el compromiso de la federación en favorecer la igualdad de oportunidades entre hombre y mujeres con discapacidad intelectual. Asimismo, señaló la invisibilidad que todavía tiene la mujer con esta discapacidad, que no es casual, pues tienen más dificultades que el hombre, por ejemplo, “solo un 16% de mujeres con discapacidad intelectual pueden trabajar”.
Mª Dolores Treviño fue dando paso a las diferentes ponencias y mesas redondas que componían la jornada, y comenzó señalando su agradecimiento a FEAPS Madrid por “girar la mirada", así como los objetivos de esta comisión, entre ellos: identificar problemas, sensibilizar a las familias, a la sociedad, a los profesionales, que las mujeres con discapacidad tienen unas necesidades. Además, esta comisión, “ha dirigido la mirada al as madres cuidadoras que les afecta directamente la discapacidad intelectual y que han tenido que renunciar a su propia vida”.
Además de las dos mesas redondas, de mujeres con discapacidad y de madres cuidadoras, tuvieron la palabra el ginecólogo José Meléndez, Responsable de Planificación Familiar del Área de Salud del Ayuntamiento de Coslada, y Soledad Arnau. Investigadora del Departamento de Filosofía Moral de la UNED y miembro del Foro de Vida Independiente.
Como conclusiones de esta interesante e innovadora mañana, cabe destacar: que las familias necesitan apoyos individualizados, dependiendo de las necesidades de cada una, que las personas con discapacidad intelectual deben tener un ocio estructurado, para que también sus madres puedan disponer de tiempo libre, que, en definitiva la calidad de vida de las personas con discapacidad intelectual redunda directamente en la de sus familias, principalmente en la de las madres que son, en la mayoría de los casos, las principales cuidadoras y quienes incluso abandonan sus carreras profesionales para hacer frente a la nueva situación familiar. Las voces de Bárbara, de Fuencisla, de Susana y de Piedad hablaron por todas las madres de personas con discapacidad intelectual, porque sus renuncias son las mismas.
Las mujeres con discapacidad intelectual dejaron clara su necesidad de decidir el futuro de sus vidas, como cualquier otra persona. Reivindicaron aspectos laborales que las afectan directamente como trabajos peor pagados que los de sus compañeros o a los que no pueden acceder por el simple hecho de ser mujer.
Además, estas mujeres que estaban en la mesa y que representaban a un colectivo, no solo a ellas mismas, hicieron una llamada a la sociedad, que las mira y observa: “se te quedan mirando muy descaradamente”.
El acto terminó con la presencia de todas las mujeres de la Comisión de Discapacidad del CERMI Madrid.