LA OPINIÓN DE...
“Nadie debe ser discriminado
por razones de discapacidad”
Parece mentira, pero a día de hoy, en el siglo XXI, en 2007 (Año de la Igualdad de las Oportunidades para Todos) y con la recientemente aprobada Ley de Autonomía Personal, todavía tenemos que hablar de discriminación, aunque más que hablar, diría yo, denunciar. ¿Es tan complicado asimilar que la discriminación es ilegal (va en contra de una normativa europea) y negativa para todos? Tal vez esto sea dífícil de entender, o de querer entender, para quien opina que una silla de ruedas en un establecimiento restringe el espacio para otros clientes. Ahora les explico…
Durante las pasadas fiestas de La Blanca un grupo de 20 personas con discapacidad intelectual y 10 monitores, entre los que yo me encontraba, pertenecientes a ANFAS (Navarra), tuvimos la suerte de visitar la ciudad en su pleno apogeo. Y digo suerte, porque el trato en la mayor parte de las salidas que realizamos fue exquisito. Disfrutamos de un buen día en el circo, en los fuegos artificiales, visitamos las txoznas, Celedón Txiki e incluso pudimos conocer Vitoria gracias a un paseo con el tren turístico. Queremos agradecer especialmente a los trabajadores de las piscinas de Mendizorroza el cariño con el que trataron a nuestros usuarios, algunos de los cuales utilizan sillas de ruedas. Hasta ahí, todo bien o más bien diría yo, como debe ser. La decepción llegó el día 8 de agosto cuando algunos de nuestros usuarios decidieron tomar un aperitivo en un bar céntrico. Eran las 12 del mediodía y en ese momento el bar apenas tenía clientela. La sorpresa, decepción, rabia...(llamadlo como queráis), llegó cuando la camarera declinó servir las bebidas porque con las sillas ocupaban demasiado sitio en el establecimiento, y claro está, cabrían menos clientes y por lo tanto, menos caja. De nada sirvió la intervención de los monitores. Los cuatro amigos de ANFAS, que venían a disfrutar de la hospitalidad vitoriana, se encontraron con un mal ejemplo, que debo aclarar, no es habitual o espero que al menos, no lo sea.
Sirva este pequeño desahogo para manifestar la rabia y la decepción por lo allí ocurrido. Y a los camareros, dueños... del Bar Neptuno (en la calle Pedro Egaña) sólo recordarles que el buen trato a los clientes –a todos– empieza por considerar a cada uno de ellos con el respeto y la igualdad que se merecen todos los seres humanos.

Gabriel Callejo
Voluntario de FEAPS La Rioja y ANFAS.

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