![]() |
ORIENTACIONES PARA
LA BUENA PRÁCTICA Dimensiones física, de la salud y etiológicas. Tratamiento |
La evaluación, el seguimiento y el tratamiento de la
salud de una persona debe hacerse, en los servicios de salud comunitarios.
Como ya hemos señalado anteriormente, generalmente se
observan dificultades para que las personas con retraso mental sepan informar de sus problemas,
sepan comprender los síntomas y sepan colaborar en la exploración, pero a la
vez existen también dificultades en que determinado personal sanitario es
reacio a atender a estas personas, ya sea por falta de experiencia o por la incomodidad
en el trato. Ello conlleva, a veces, que no se le hagan los estudios
exhaustivos pertinentes, no agotándose los tratamientos hasta el límite.
En
general el seguimiento de la población general se hace mediante controles muy
dilatados en el tiempo debido a las listas de espera y al procedimiento
establecido (pediatra o médico de cabecera, médico especialista ambulatorio,
ingreso hospitalario, etc.), aparte del tiempo necesitado para la realización
de pruebas (scanner, E.E.G., etc.).
Sean unos u otros los obstáculos, se precisa de un
entrenamiento, en estos aspectos, tanto de la persona con retraso mental como del personal sanitario.
Además, en personas con un nivel de retraso mental con necesidad de apoyo limitado, el
profesional puede dar por supuesto que la persona entiende, pero a veces no es
así y, como resultado, no siempre sigue el tratamiento o las indicaciones dadas
por el médico.
a) Los hábitos de vida saludables.
Dentro del tratamiento de la salud, y tal vez como
aspecto preventivo o de reducción de los riesgos de enfermedad, se considera
que la persona debe disponer de una nutrición cuidadosa, de un control de peso,
de una movilidad y ejercicio físico cotidiano, de unos ritmos de sueño
adecuados, de una buena higiene personal, por citar sólo algunos aspectos que
parecen fundamentales.
-
La obesidad puede llegar a ser un problema para algunos adolescentes con
retraso mental. Aquellos adolescentes
que requieren supervisión para las actividades al aire libre, así como también
aquellos que tienen limitaciones físicas lo que les impide hacer ejercicio con
regularidad tienen un alto riesgo de presentar sobrepeso, por lo que será
preciso ayudarles a hacer deporte, aerobic, natación u otras formas de
ejercicio.
-
El estreñimiento también es un problema de salud experimentado por muchos
adolescentes con retraso mental. Entre
las causas se incluyen una motilidad intestinal disminuida a consecuencia de
una medicación antiepiléptica, por ejemplo, o a una insuficiente toma de
líquidos y de fibra, o a una disfunción motora que provoca unos movimientos
peristálticos también disminuidos.
-
Los estándares de higiene y seguridad de un hogar también son aspectos
preventivos a tener en cuenta, al igual que el uso de programas de
inmunización.
- La casa, la escuela deberían estar a prueba del bebé. El uso de tapas de desagüe, armarios con cerradura, cercados en torno a las piscinas, y puertas en la parte superior de las escaleras son algunas medidas que pueden utilizarse para proteger al bebé del hacerse daño. Los asientos de los coches no precisan de una adaptación especializada
para
acomodar a bebés con problemas motóricos; sin embargo, en el caso de un bebé
con hipotonía y un pobre control de la cabeza puede precisarse de un apoyo
adicional.
- La seguridad es de una gran importancia en los
preeescolares; y debe de haber un equilibrio entre permitir el que explore y un
riesgo razonable en actividades de juego, por ejemplo. Probablemente muchos
preeescolares con retraso mental habrán
aprendido la relación entre causa y efecto, pero la vulnerabilidad para hacerse
daño puede persistir en aquellos que han desarrollado las capacidades físicas
sin tener la necesaria capacidad cognitiva de la autoprotección.
b) El cuidado físico de las personas con retraso mental con necesidad de apoyo generalizado
y, especialmente, aquéllas con grave discapacidad desde el punto de vista
motórico.
Hay personas
con retraso mental que se les llama,
médicamente frágiles; son aquellas personas que no deambulan o con una
movilidad muy limitada, incapaces de engullir el alimento, con enfermedades
pulmonares crónicas, lo que les hace muy vulnerables a la desnutrición,
alteraciones metabólicas (estreñimiento), infecciones graves (neumonías), o
trastornos ortopédicos (fracturas, contracturas, escoliosis).
Los bebés y niños con anormalidades estructurales congénitas,
o con una disfunción motórica oral severa (incluyendo disfagia), o con una gran
vomitación, pueden tener un alto riesgo de aspiración y producir, en
consecuencia, neumonía por aspiración.
En estas personas tendremos que tener en cuenta
dificultades tales como: el reflujo gastroesofágico, el estreñimiento.
·
El reflujo
gastroesofágico.
En condiciones normales, el alimento que ingerimos pasa de la boca al
esófago, luego al estómago y de allí al intestino. Cada una de estas partes del
aparato digestivo tiene su papel que cumplir en el proceso de la digestión.
Como siempre ocurre, lo que es normal puede fallar en ocasiones y en lugar de
ir el alimento en esa dirección correcta, hay veces que el alimento pasa del
estómago al esófago. Esto no es normal, y entonces nuestro organismo pone en
marcha una serie de mecanismos para corregir esa anormalidad.
·
La prevención y tratamiento del
estreñimiento.
Como ya hemos señalado anteriormente, un cierto número de personas a
las que damos apoyo padecen un estreñimiento como un problema añadido.
Interesa, pues, tener unas ideas claras sobre lo que esto representa, los
motivos por los que se da y cuáles son los métodos que podemos utilizar para
remediarlo.
·
El cuidado
dental.
El cuidado dental es muy importante para todos y más
para las personas con retraso mental.
Cuando mencionamos la palabra dentista u odontólogo, enseguida, a muchos, se
nos crea una sensación de ansiedad y, generalmente, sólo acudimos a estos
profesionales en casos de emergencia debido al dolor o molestias. Estos
sentimientos, a menudo, los transmitimos a las personas que atendemos con el
resultado de fomentar una pobre higiene oral, lo que es causa de infecciones,
flemones, caries y pérdida de las muelas.
La limpieza repetitiva de los dientes debe
incorporarse a las rutinas diarias, después de las comidas, antes de acostarse.
Esto requiere consistencia y control, por lo que no podemos estar satisfechos
sólo por el número de veces que nos limpiamos los dientes, sino también en cómo
lo hacemos.
En éste, como en muchos otros temas, debemos recordar
que las medidas preventivas son mejor que las curativas, y que un buen cuidado
dental y una buena higiene oral pueden reducir los riesgos de tener problemas
dentales.
Además, ciertos fármacos que toman las personas con
retraso mental, de forma regular,
pueden tener efectos sobre las encías. En estos casos, todavía se precisa de un
mayor cuidado dental y un seguimiento por parte del dentista u odontólogo.
c) Los recursos técnicos a disposición de los
diferentes profesionales.
·
Uno de los recursos
técnicos más importantes es la medicación, tanto para las enfermedades
intercurrentes como para las enfermedades crónicas como para el tratamiento de
conductas desafiantes.
El tomar medicaciones es bastante habitual en personas
con retraso mental, de modo que es
importante, tanto para ellas como para los que les proporcionan apoyo,
comprender cómo actúan las medicaciones y cómo deben administrarse de forma
segura y sin riesgos. Esto significa seguir las indicaciones del médico o
farmacéutico.
El efecto de un medicamento variará de un individuo a
otro y dependerá de:
- qué otros fármacos está tomando y cómo éstos
interactúan.
- su estado físico y salud general.
- la forma de administración: jarabe, pastilla,
inyectable.
- factores psicológicos tales como si piensas que en
el pasado te ha ido bien o no.
Pero no sólo es importante la ruta que sigue la
medicación, en cuanto a la forma de administración, sino también los intervalos
en los que se tome. Para ello el médico necesitará saber el modelo de sueño de
la persona, el descanso, cuándo come, cuándo va al inodoro, de cara a que el
medicamento tenga el efecto deseado.
El personal y la familia, aparte de seguir el
tratamiento prescrito, deben estar alerta de los efectos secundarios que pueden
producir ciertos fármacos: reacciones alérgicas, intolerancia, entre otros.
Además, el médico, la enfermera, el cuidador, la
maestra, deberían apoyar a la persona a tomar decisiones informadas respecto a
sus tratamientos de forma que deben darle a la persona con retraso mental:
-
instrucciones claras y
adecuadas a su nivel de lenguaje comprensivo.
-
explicaciones sobre el
propósito y consecuencias del tratamiento.
-
tratamientos
simplificados al máximo, haciéndolos coincidir con las rutinas diarias tales
como las horas de comer.
-
formas de administración
asequibles, ya sea mediante unidosis u otras formas que conlleve la
etiquetación de los productos.
-
fármacos que son seguros
y efectivos si la persona, ocasionalmente, se olvida de una dosis.
Por otra parte, la política en cuanto a la medicación
debería ayudar al personal a comprender y ser consistente en:
-
usar procedimientos
seguros en el manejo de la medicación
-
administrar los fármacos
con seguridad, consistente y efectivamente.
-
mantener registros
precisos de la medicación dada, de modo que pueda controlarse y revisarse.
Y esto implica lo siguiente:
-
unos sistemas de
entrenamiento sobre los procedimientos de la medicación, así como de los
aspectos legales de la prescripción.
-
cómo se
almacenarán/guardarán los medicamentos
-
cómo se ordenarán y cómo
se van completando regularmente las prescripciones.
-
cuándo y cómo se
revisarán los tratamientos de modo que la efectividad de ciertos fármacos sea
sistemáticamente supervisada.
-
cómo se clarifican las
responsabilidades de cada uno.
-
instrucciones acerca del
mantenimiento de los fármacos prescritos y registros especiales de los síntomas
o efectos colaterales para ayudar en el control.
·
La fisioterapia es otro
recurso técnico de cara a evitar el desarrollo de contracturas, escoliosis;
para facilitar una buena postura en el comer, en el vestir, en el aseo; así
como también para aliviar los problemas respiratorios que se producen en
personas con tetraparesia.
·
Las ayudas ortésicas
respecto a la movilidad o la alimentación son otros tipos de recursos técnicos.