ORIENTACIONES PARA
LA BUENA PRÁCTICA
Dimensión psicológico-emocional.
Otros aspectos
Los trastornos
mentales:como antes se apuntó, con demasiada facilidad los trastornos
mentales que pueden presentar las personas con retraso mental (con una
ratio aproximada de una de cada tres personas) quedan enmascarados y no
tratados adecuadamente.Se
atribuyen las manifestaciones de conducta a la condición de retraso, en
vez de, por ejemplo, pensar en la presencia de un cuadro depresivo, o de
ansiedad extrema, o de un trastorno obsesivo compulsivo, un trastorno del
estado de ánimo, esquizofrenia... Tanto para el tema de conductas
desafiantes como para el de personas con diagnóstico dual (retraso mental
y trastorno mental) existen monografías tremendamente sugerentes en
diferentes números de la Revista Siglo Cero a los que se remite (entre
otros los números 26 (2) (3), 27 (4), 29 (6)...).
La tercera edad:como ocurre entre la
población sin aparente retraso mental, en las personas mayores con retraso
mental se produce una progresiva tendencia a la rutinización, la pérdida
de flexibilidad;se puede producir
una autoconciencia de la vejez, del paso de los años, de cercanía de la
muerte.Esta etapa de la vida es
también más sensible, más vulnerable, de modo que requiere apoyo
psicológico y emocional para la prevención de trastornos mentales y para
afrontar las circunstancias derivadas de la vejez.
La motivación:éste es otro factor
relevante en cuanto a la evaluación y caracterización del perfil
psicológico emocional de alguien.Las personas difieren en cuanto a la variedad y complejidad de sus
campos motivacionales.Una persona
con mayores y más variados intereses y motivaciones es más fuerte,
generalmente, que quien no es así.Fomentar oportunidades para el disfrute, para el placer ante
manifestaciones tanto internas como externas (desde, por ejemplo, la
contemplación de una puesta de sol, de una pieza musical, hasta, por
ejemplo, las manifestaciones ante relaciones de intimidad afectivo sexual)
es importante en la vida de las personas.
Salud física:la salud física puede
tener mucho que ver en el perfil psicológico emocional de una
persona.Una gripe puede generar
un estado de abatimiento de ánimo;el dolor puede crear ansiedad;el estreñimiento puede originar un alto grado de excitabilidad y
nerviosismo;determinados
alimentos pueden ocasionar hiperactividad o euforia.Por ello, en la determinación de las
características psicológicas de una persona han de tenerse en cuenta sus
condiciones y circunstancias físicas.
El contexto:obviamente, un contexto
predecible, que proporcione adecuada información por adelantado y que
contemple una red de relaciones significativas para la persona es un
contexto favorecedor de fortaleza psicológica;lo contrario es un contexto favorecedor de estrés, ansiedad
y malestar.
Otros aspectos a
tener en cuenta serían:pensar que los trastornos mentales no tienen
por qué ser crónicos;fomentar una
vida saludable, mediante ejercicio y mediante la evitación de abuso de
sustancias estupefacientes (alcohol, tabaco...);fomentar una red de relaciones sociales significativas, una
red natural de apoyo que fomente la autodeterminación individual y que
fomente el conocimiento y cumplimiento de las obligaciones y normas
sociales y culturales