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ORIENTACIONES SOBRE
PROCESOS DE GESTIÓN Introducción al proceso de gestión |
En la definición de la calidad FEAPS se hace hincapié
en la adecuada gestión de los procesos como el requisito necesario para poder
alcanzar con más posibilidades de éxito, el propósito, la Misión del Movimiento
FEAPS. CALIDAD DE VIDA Y CALIDAD TOTAL son los ingredientes básicos, complementarios
e interdependientes que definen la CALIDAD FEAPS.
Tal y como se recoge en el Plan de Calidad FEAPS,
orientar la actividad sólo a los resultados, a producir calidad de vida, sin
tener en cuenta la complejidad de los procesos y las personas que la producen,
supondría una merma en la calidad y cantidad de tales resultados. La calidad
del proceso es el elemento clave, indispensable, para la calidad del
resultado.
Por otra parte, orientar la actividad sólo a los
procesos de mejora supondría, sin duda, un incremento y mejora de los
resultados, pero corriendo el riesgo de que se produzca una desvinculación con
la finalidad que da sentido a la actividad. Sin una filosofía, misión u
horizonte definidos, como es el caso de “mejorar la calidad de vida”, sin la
perspectiva de los valores FEAPS, se generarían incoherencias que con toda
probabilidad se volverían -como en algún caso ocurre- contra los clientes
finales.
Pues bien, apuntadas las buenas prácticas, en este
Manual, en su capítulo 2, en relación con la “calidad de vida” y de acuerdo con
sus dimensiones y con las habilidades adaptativas, cabe en este anexo detenerse
en la descripción de buenas prácticas en relación con la gestión de los
procesos organizacionales, con el objetivo de servir de ayuda al conjunto de
organizaciones, centros y servicios del Movimiento FEAPS para el cumplimiento
de la Misión con la mayor eficiencia y en la mejor disposición. De ahí la
incorporación de este capítulo de “GESTIÓN Y PROCESOS” como capítulo repetido
en todos los Manuales de Buena Práctica.
Ahora bien, las buenas prácticas en gestión y
procesos que en este Manual se recogen y, por extensión, en los demás, hay que
considerarlas, en cuanto a su aplicabilidad, sólo referidas al contexto de
servicio de que se trate. El centro concreto de atención temprana, o el
ocupacional o la unidad de viviendas de una asociación o fundación habrán de
tener en cuenta y, en consecuencia, adaptar, las recomendaciones que aquí se
hacen al ámbito del servicio, pero nunca de forma independiente de la
estrategia general de la entidad.
Precisamente, este capítulo de “Procesos de gestión”
se ha elaborado estrechamente vinculado con el Manual de Buena Práctica de
Asociacionismo, en el que se recogen las recomendaciones necesarias para que se
pueda producir una relación coherente entre la estrategia de la Asociación y
los procesos de producción de calidad de vida de sus centros o servicios.
Se dice con claridad en el Manual de Asociacionismo
que la calidad de los procesos asociativos garantiza con más posibilidades
de éxito el cumplimiento de la misión y da unidad y coherencia organizativas a
todos sus subsistemas de servicio.
Así, en dicho Manual, literalmente se recoge: “Cualquiera
de nuestras asociaciones en tanto en cuanto sistema organizativo, más allá de
la actividad que desarrolla, y sea cual sea el colectivo al que dirige sus
esfuerzos, ha de contemplar la inclusión del valor calidad, no sólo en sus
procesos productivos, sino también y, especialmente, en todos sus procesos
asociativos. La calidad de los procesos asociativos es una condición previa
y necesaria, aunque no suficiente, para que se produzca la calidad en los
procesos productivos de las escuelas, los talleres, los apoyos a las familias,
o en cualquier ámbito en el que se intervenga para producir calidad de vida
sobre los colectivos que le preocupan al Movimiento FEAPS”.
Un centro, un servicio cualquiera del tipo que éste
sea, deberá orientarse por su misión específica, dirigir su atención a sus clientes,
contar con el entorno y, en consecuencia, diseñar su estrategia en relación a
su ámbito de actuación, pero nunca de espaldas a la misión y a la estrategia
general de la asociación o entidad a la que pertenece si ésta ha sido elaborada
con procesos de calidad. En todo caso, no hay que olvidar, por otra parte, que
la entidad titular, como no podría ser de otra manera, habrá de contar con la
evolución de las necesidades de los clientes que se detectan en los servicios y
con el propio desarrollo de éstos para hacer la revisión de su estrategia
general; y que, por otra parte, una adecuada gestión en los servicios ayudará,
con toda seguridad, a la calidad de la práctica asociativa.
El capítulo de “Procesos de Gestión”, por tanto, se
enfoca, para su mejor comprensión y para su mayor aplicabilidad de la siguiente
manera:
En primer lugar se incorporan las IDEAS RECTORAS,
que van a permitir la identificación de las buenas prácticas en los procesos
críticos organizativos y de gestión. Tales ideas se concentran en la misión, la
visión, los valores, el tipo de organización que se requiere, el cambio y la
mejora continua, la coherencia de los procesos, la orientación al cliente, etc.
Seguidamente se procede a la identificación de los
PROCESOS ESENCIALES y, también, de los PROCESOS CRÍTICOS y se señalan las
buenas prácticas que se derivan en cada uno de ellos.
Por último, se hacen RECOMENDACIONES sobre por dónde
empezar para iniciar un proceso de calidad.