![]() |
ORIENTACIONES SOBRE
PROCESOS DE GESTIÓN Ideas rectoras. Procesos y resultados |
Se entiende por proceso al conjunto de fases sucesivas
e integradas que conducen a la obtención de un resultado o un producto previamente
establecido. Las acciones o actividades que se realicen, ya simultánea ya
sucesivamente, generarán un tipo de resultado u otro.
La idea clave que queremos transmitir es que si
el proceso es de calidad, el resultado será igualmente bueno. Esto es
especialmente importante en la actividad de prestar servicios y, sobre todo,
tiene repercusiones en la comprobación de la calidad: el hecho de que en este
tipo de actividad sea simultánea la elaboración, entrega y consumo del
servicio obliga a cuidar especialmente el proceso de producción (o de
prestación) del servicio. En realidad ocurre que a lo largo del proceso de
elaboración de un servicio existen numerosos resultados intermedios
(piénsese, por ejemplo, en el proceso de prestación de cuidados básicos de
higiene y vestido) cuya calidad va a determinar el resultado final.
Los servicios se dirigen a personas y son elaborados
por personas, cada una de las cuales, en función de sus experiencias,
expectativas, su implicación, sus necesidades, etc., percibirá el resultado y
la calidad del mismo. No es posible, por tanto, producir el servicio sin la
obtención, en algún grado, de la participación del cliente. Este hecho
convierte en imprescindible dedicar la máxima atención a lograr la implicación
efectiva de todas las personas que están involucradas en las fases y acciones
que conducen a la prestación efectiva del servicio, así como verificar la
adecuación de cada fase al resultado final.
La necesidad de que todas las personas que
intervienen participen activamente en los procesos de prestación del servicio
buscando resultados de calidad obliga a establecer sistemas orientados a
favorecer la comunicación, la participación en la planificación y control, la
progresiva cualificación y la autonomía en la toma de decisiones.
Muchos de los servicios que se ofrecen a las
personas con retraso mental y a sus
familias son elaborados y entregados por profesionales que se ocupan de prestar
apoyo en las actividades habituales de la vida diaria. La calidad de estos
servicios, los más frecuentes y cotidianos, depende, casi totalmente, de la
adhesión de estos profesionales a la misión y de su cualificación.
La organización en su conjunto sólo podrá cumplir su
misión en la medida en que sea capaz de proporcionar a todos sus profesionales
las oportunidades y los apoyos necesarios para realizar eficazmente su tarea,
parte esencial en la prestación de servicios de calidad. Los efectos que este
planteamiento tiene en los procesos de planificación, dirección, evaluación y,
fundamentalmente, en la gestión del personal, son evidentes.