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ORIENTACIONES DE
IMPLANTACIÓN Y USO Ideas de referencia |
Antes de poner manos a la obra es preciso contar
con algunas IDEAS DE REFERENCIA o CONDICIONES que van a garantizar un uso
más eficaz del Manual. Para cualquiera de los usos que se le dé, desde mejoras
concretas –más superficial- a procesos de cambio –más profundo- , es necesario
tener como telón de fondo las siguientes ideas y una predisposición decidida
a tenerlas en cuenta:
1ª. Mantener la inquietud permanente de captar la
visión de las personas de cómo podría ser su propia vida: Demasiado a
menudo se ha asumido que los profesionales y los familiares saben lo que las
personas con retraso mental quieren y que son recipientes pasivos de la
programación más que participantes activos en una vida que les pertenece. Para
cambiar esta situación es necesario que todos los proveedores de apoyos del
servicio se conviertan en “escuchadores” de lo que verdaderamente satisface a
la persona. En definitiva, que hagan orientación al cliente.
2ª. Toda planificación ha de estar centrada en la
persona y hecha con la persona
La planificación centrada en la persona es:
-
Dar
poder a las personas para que empiecen a tener un control sobre sus propias
vidas y a hacer elecciones cada vez más complejas.
-
Escuchar
a las personas lo que es importante en su vida y ayudarles a explicar sus
visiones y sentimientos y a conseguir sus deseos.
-
Tener
conocimiento de la persona considerada como individuo, más allá de la relación
donante/perceptor de servicio.
-
Un
compromiso personal con el cliente, a menudo fuera de los límites normales del
sistema o programa, de modo que las organizaciones piensen permanentemente, en
primer lugar, en las necesidades de aquellos a quienes se dirigen sus servicios
en vez de en sus propias necesidades. La organización modifica sus procesos
debido a las necesidades de sus clientes, y no al revés.
Los
criterios básicos que están en el fondo del proceso de planificación centrado
en las personas son:
-
Asegurar
que el individuo es lo central.
-
Implicar
a las redes de apoyo personales.
-
Enfocar
la planificación sobre los puntos fuertes y las capacidades.
-
Crear
una visión para el futuro.
-
Desarrollar
un perfil personal.
-
Comenzar
con objetivos a corto plazo que se puedan lograr.
-
Mantener
lo que se haga bajo revisión.
-
El
conocimiento de las aspiraciones de la persona no se consigue exclusivamente
con la evaluación funcional; éste también ha de venir a través de un contacto y
comprensión personal mantenidos de forma intensa y a través de buena voluntad
para hacer conjeturas informadas.
En definitiva, la persona, con los apoyos
necesarios, debe participar y ser protagonista de la planificación de sus
propios apoyos y ésta debe influir de manera determinante en la planificación
organizativa. Se convertirá así la persona en el centro del sistema
organizativo. En este sentido el trabajo centrado en la persona reta a las
organizaciones, a los roles profesionales, a los estilos de liderazgo a
emprender un cambio, por otra parte inaplazable.
3ª. Comprender la inclusión
Trabajar directamente con las personas apoyando su
participación comunitaria es un aspecto. El otro reto es cómo hacer a una
comunidad más accesible y más inclusiva, en definitiva más saludable, reto que
también compete a nuestras organizaciones.
4ª. Es necesaria la implicación de los padres y
de los familiares
Los servicios, las asociaciones, no pueden seguir
aplazando el reto de crear una unión con los padres y otros familiares. Cuando
éstos sienten que están colaborando con los servicios y confían en esta
colaboración, el progreso real es mucho más probable.
La unión significa el desarrollo de estrategias para
alcanzar una visión compartida del futuro deseado para la persona, entre ésta,
los familiares y el servicio. A partir de ahí se puede alcanzar una implicación
comprometida, activa y continua de padres y profesionales, una estructura y un
calendario que la soporte para mantener el proceso en el camino señalado, donde
se compartan los objetivos y se puedan ver los resultados.
Las personas con retraso mental, los familiares y
los profesionales, en su calidad de clientes internos, conforman el sistema de
clientes básico de nuestras organizaciones. Responder a las necesidades,
expectativas y deseos del sistema clientes es otra de las claves –nada
sencilla- de los sistemas organizativos orientados a la calidad. Y la respuesta
sólo puede estar en la participación de los implicados.
5ª. Desarrollar y mantener una predisposición al
aprendizaje continuado
Como se puede apreciar el mundo que dibuja el
paradigma de la calidad, nos introduce más por los terrenos de la complejidad y
de cierta incertidumbre que por el camino de la certeza. Pero, paradójicamente,
en el movimiento asociativo de FEAPS, tenemos la certeza de que la opción de
los sistemas excesivamente normativizados, centrados en las estructuras y no en
las personas, enteramente procedimentales, donde imperan las reglas, las
descripciones de tareas, las jerarquías, hacen sistemas que se convierten en
algo estático y rígido. Por eso creemos en sistemas flexibles -aunque también
se precise de reglas y normas-, dinámicos, abiertos al aprendizaje y al cambio
continuo, en los que se exige hacer más relevantes a los profesionales para
crear ambientes de creatividad, de elecciones distintas en la diversidad, con
capacidad de asumir algunos riesgos, etc.
En definitiva, la persona, con los apoyos
necesarios, debe participar y ser protagonista de la planificación de sus
propios apoyos y ésta debe influir de manera determinante en la planificación
organizativa. Se convertirá así la persona en el centro del sistema
organizativo. En este sentido el trabajo centrado en la persona reta a las
organizaciones, a los roles profesionales, a los estilos de liderazgo a
emprender un cambio, por otra parte inaplazable.