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ORIENTACIONES DE
IMPLANTACIÓN Y USO Orientaciones de uso de los manuales |
1º. Si lo que se quiere hacer es diagnóstico del servicio
en su “proceso productivo” (relativo a los
servicios o apoyos que se prestan a las personas con retraso mental y/o a
sus familias) e introducir mejoras concretas
en el mismo,
revisad a fondo el epígrafe “Orientaciones para una buena práctica”.
Como ya se ha dicho, el Manual sirve para
reflexionar, para chequear los servicios. Y será mejor hacerlo en equipo, y si
es un equipo transversal mejor porque ofrece más posibilidades de recoger
puntos de vista diversos. Será más atinada la reflexión de todos aquellos que
intervienen en el “proceso productivo”. Es más rica una reflexión colectiva que
individual, porque además de obtenerse conclusiones compartidas se aprende de
las reflexiones de los demás.
¿Cómo hacerlo?
Es muy sencillo
Leídas y meditadas individualmente y después en
grupos de debate, cada una de las buenas prácticas, pueden quedar
clasificadas en:
- Estamos de acuerdo y ya la hacemos
- Estamos de acuerdo y vamos a hacerla
- Estamos de acuerdo pero deberíamos adaptarla
- Estamos de acuerdo y deberíamos hacerla pero
hay que crear condiciones para poder hacerla
- Estamos de acuerdo pero no es de nuestro ámbito
- No estamos de acuerdo en que sea una buena práctica
y proponemos una mejor.
Para hacerlo se puede
utilizar una plantilla recogida en un fichero adjunto.
A continuación podría hacerse un
análisis, un chequeo, de las buenas prácticas que nuestra organización hace,
pero que no están contempladas en los Manuales. Una vez detectadas y escritas podrán enviarse a un ‘banco común
de las buenas prácticas FEAPS’.
Tras este análisis se expondrían los resultados (se
haría una devolución a los participantes) y se podría establecer el plan de
trabajo para incorporar las nuevas buenas prácticas en el servicio que han sido
consideradas positivas o para eliminar otras que no tendrían ahora sentido, así
como el plan para garantizar que se incorporan con eficacia: creación de grupos
de trabajo, planificación de la formación, etc.
2º. Si lo que se quiere hacer es chequear el
funcionamiento del servicio e
introducir mejoras en el mismo entrad de lleno en el epígrafe “Orientaciones para
el funcionamiento de los servicios”.
Aquí, tratado de forma más heterogénea en los
distintos Manuales, se recogen, en general, orientaciones sobre legislación,
documentos básicos como reglamentos de régimen interior u otros, estándares
fundamentales sobre espacio físico, personal, material, seguridad y prevención,
gestión del servicio, planificación individual, servicios complementarios, las
relaciones con la familia, etc.
Meditad igualmente, de manera detenida, las
propuestas que se plantean en el capítulo, aunque en este caso estén más
desarrolladas que las “buenas prácticas” del capítulo II, utilizando el mismo
procedimiento y la misma plantilla tipo. Si no resulta podéis fabricar otra o
cualquier otro método de análisis. Lo importante es que cada servicio encuentre
sus parámetros de funcionamiento de calidad, estén o no en el Manual, de forma
meditada y colectiva.
Las conclusiones serán una información inestimable
para la toma de decisiones de la gerencia o de la dirección del servicio en
materia de funcionamiento en lo que se refiere a la planificación de las
mejoras que el servicio precisa.
3º. Si lo que se necesita es saber cómo está
organizado el servicio para garantizar los derechos de los clientes a fin de
introducir las mejoras que sean pertinentes consultad con todo el cuidado y toda la
seriedad que sea posible el epígrafe sobre “Derechos de los clientes”.
Normalmente, en este capítulo, se recogen los
derechos y deberes de los clientes en el contexto del servicio que se trate y
además se desarrolla un modelo sencillo de Sugerencias y Reclamaciones.
El procedimiento para chequear el servicio respecto
a este capítulo puede ser el mismo que los dos anteriores, aunque en este caso
parece inevitable contrastar las conclusiones con los propios clientes
(personas con retraso mental, familiares, etc.).
Una vez recabada la opinión de los clientes se trata
de introducir las mejoras o de crear al completo la estructura de “atención al
cliente”, algo de lo que no puede prescindir una organización de calidad. Es
ésta una estructura que más allá de “dar la lata” ofrece una información –feed
back- valiosísima para mejorar permanentemente.
4º. Si no os conformáis con incorporar mejoras
concretas en vuestro servicio y lo que queréis es asegurar esas mejoras y, más
aún, asegurarlas permanentemente, visitad el epígrafe “Orientaciones sobre procesos de
gestión” en TEXTOS COMUNES.
La clave de la mejora es convertir las buenas prácticas
elegidas para nuestro servicio en procesos de actividad con un objetivo
previamente determinado. Definir los procesos significa identificar las
secuencias, las fases sucesivas, y comprender quiénes son los encargados de las
acciones. La comprensión conjunta de todos los intervinientes que añaden valor
a un proceso es tener la oportunidad de evaluarlo y de mejorarlo y, además, de
hacerlo permanentemente.
La lectura de las ideas rectoras del epígrafe
“Orientaciones sobre procesos de gestión”, de “El cambio y la mejora continua”,
de “la importancia de los procesos en la obtención de resultados” y la de
“orientación al cliente”, junto con la lectura detenida de los procesos
esenciales de “organización del trabajo”, “dirección”, “gestión del personal” y
“comunicación”, son, sin olvidar el que los precede a todos, el de “planificación”, una buena manera de
enmarcar y de empezar a comprender los procesos de mejora continua.
Si además consideráis que deben mejorar, además de
los “procesos productivos” de provisión de apoyos a los clientes finales,
personas con retraso mental y sus familias, también los “procesos
organizativos”, consultad el documento de apoyo nº 1 sobre Indicadores para el
seguimiento de los procesos de gestión y el ejemplo de cuadro de mando que en
él se incluye.
5º. Pero si lo que, al fin, sentís es que habría que
darle una orientación o reorientación estratégica a la organización y que deberiáis atreveros a
acometer los cambios que se consideren necesarios, por profundos que éstos
sean, será conveniente leer de nuevo, ahora desde otra perspectiva, el epígrafe
“Orientaciones sobre procesos de gestión” de TEXTOS COMUNES.
En este caso es necesario hacer una lectura
completa, detenida y con mucha atención del Anexo, especialmente, del contenido
de las ideas rectoras de “misión-visión-valores”, de “¿qué tipo de organización
necesitamos?”, así como de los procesos esenciales de “planificación”, de
“dirección”, de “comunicación” y de “gestión del entorno”. Así mismo, será de
mucha utilidad seguir las indicaciones de “Recomendaciones para empezar” y
utilizar los documentos de apoyo que complementan el capítulo, especialmente el
de “planificación estratégica” o el de “enfoque sistemático para desarrollar
una visión”.
En todo caso, las buenas prácticas que aparecen en
este capítulo anexo, se utilicen para la mejora o para el cambio, son también
chequeables y “reflexionables” utilizando la misma plantilla que aparece en el
punto primero de estas orientaciones.