ORIENTACIONES PARA EL SERVICIO
Los estatutos

 

1. Consideraciones previas

 

El proceso de elaboración de los estatutos en cualquier asociación deberá partir siempre y en todo caso de una meditación previa de cuál es la finalidad y los valores y principios que inspirarán la actuación, vida y movimientos de la propia asociación.

 

El proceso deberá promoverse desde dentro de la propia asociación si ésta ya estuviese creada. En el caso de no estarlo será el paso previo a la creación de la misma, mediante proceso asambleario.

 

No es, por tanto, buena práctica la copia acrítica, no reflexionada, de estatutos ofrecidos o solicitados de otras asociaciones de similares características. Deberá, en consecuencia, propiciarse un debate previo para valorar cuál es la finalidad y cuáles son los principios inspiradores de los estatutos: el marco normativo fundamental por el que se regula la vida de una asociación.

 

Por otra parte, es necesario reseñar que los estatutos constituyen un documento vivo, que evoluciona. Los estatutos aunque han de ofrecer una estabilidad normativa a la asociación, no son eternos. Será buena práctica valorar con cierta frecuencia la necesidad de su actualización.

 

2. Elaboración de los Estatutos

 

La elaboración o remodelación de unos estatutos deberá estar presidida por tres principios básicos: Publicidad, democracia y pacto.

 

Publicidad: El proceso estatutario debe ser abierto a todos los socios. Cualquiera deberá poder dar su opinión sobre los temas o ideas que deben recogerse en la norma. Las ideas que aporten los socios deben ser trasladadas a los demás, para que en debate abierto puedan ser discutidas. No podrán existir socios de primera o de segunda a la hora de redactar los estatutos.

 

Democracia: Tras los debates previos, el proceso de elaboración se completará democráticamente con la participación de todos y con una votación sobre los temas debatidos.

 

Pacto: El consenso, el pacto, será siempre la mejor y más rentable salida dentro de cualquier proceso de creación de estatutos.

 

3. Contenido fundamental de los Estatutos

 

 

Todo documento estatutario de cualquier asociación debe llevar, como consecuencia de una profunda reflexión del conjunto de sus miembros, dos contenidos fundamentales:

 

La misión (el objeto, la finalidad). Misión que en el caso de ser una asociación del Movimiento FEAPS, debe contener, aún con las especificidades del contexto de actuación y de los destinatarios específicos de las acciones de la asociación, la Misión del movimiento asociativo al que pertenece, el de FEAPS, es decir, la de “Mejorar la calidad de vida de las personas con retraso mental y la de sus familias”.

 

Dentro del objeto quizá no es suficiente con manifestar un fin último, sino que es recomendable establecer el modo, a través de qué  se intentará alcanzar tal finalidad.

 

Los principios y valores. Unos buenos estatutos deben siempre recoger los principios y valores inspiradores. Son valores que deben ser consecuencia del bagaje cultural de la asociación y del movimiento asociativo al que pertenecen. En ese sentido el Movimiento FEAPS ha hecho, en su conjunto, un esfuerzo reflexivo muy serio para identificar los valores que inspiran e inspirarán sus actuaciones (se recogen al principio de este Manual). En ese sentido los valores que se contemplen en los estatutos de una asociación del mundo FEAPS, no pueden ser incompatibles o ser contravalores de los del Movimiento FEAPS.

 

La buena práctica consiste en que los valores que inspiren el estatuto –aún coincidiendo con los del Movimiento FEAPS- deben ser pactados. Son los socios quienes tendrán que debatir intensamente, sin presiones, cuáles serán las ideas básicas en las que basará la actuación su movimiento asociativo. De nada sirve una asociación con mecanismos gestores bien trenzados, pero con valores y criterios de actuación cambiantes o no compartidos por todos.

 

En un esfuerzo mayor de concretar u operativizar los valores, los  estatutos podrían recoger aquellos criterios de actuación que sintonicen con los valores y aquellos criterios de actuación que nunca serán aceptados por la asociación para la consecución de su Misión.

 

Podría parecer que este es un apartado más dentro de cualquier estatuto, pero es esta quizá la parte más importante de un proceso estatutario. Se recogen en este contenido fundamental: los fines, la ideología y los criterios de actuación, en definitiva el ideario de la asociación.

 

4. Contenido general  de los Estatutos

 

I.-        Denominación, misión, personalidad, duración, ámbito y domicilio

 

II.-       Principios, valores, criterios de actuación y medios

 

III.-     Bases de actuación:

-Quién o quiénes pueden formar parte de la asociación

-Consideración de miembros. Diferenciación o no de miembros: por tipos, procedencia…

-El proceso de admisión: requisitos y procedimiento

-El proceso de baja, voluntaria o por imposición

-Los deberes y los derechos de los socios

 

IV.-     Régimen disciplinario

 

V.-       Los órganos directivos

-La determinación de los órganos directivos

-La determinación de los órganos de gestión

 

-La determinación de las misiones y funciones de la Asamblea y de la Junta Directiva, con especial referencia a la participación y función de cada uno de los cargos de la Junta.

-Determinación de las misiones y funciones de la gerencia y de los profesionales.

-Composición de la Asamblea, de la Junta y de los órganos de gestión

-Modo de tomar acuerdos

 

VI. Otros contenidos imprescindibles

-El régimen financiero

-La impugnación de los acuerdos sociales

-La disolución y modo de hacerlo

 

 

5.Contenido recomendable   

 

Más allá de los contenidos fundamentales y de los comunes, los Estatutos deberían incluir:

 

ü      Asunción del concepto de retraso mental.

ü      Posibilidad de voto, acceso a cargos directivos, representación de la asociación frente a terceros, tanto de los socios con familia afectada como los que no la tengan.

ü      Estructuras de defensa de los derechos de las personas con retraso mental.

ü      Diferenciación de los papeles de los directivos y de los gerentes.

ü      La imposibilidad de que los profesionales sean miembros con voto de la Junta Directiva.

ü      Disposiciones que favorezcan la renovación de los cargos directivos.

ü      Todas aquellas disposiciones que favorezcan la adaptación de la asociación al modelo de asociacionismo que en este manual se propone.

 

 

6.Uso y utilidad de los Estatutos  

 

Tradicionalmente el movimiento asociativo no ha tenido demasiada credibilidad en los estatutos de los que se ha dotado. Esto se manifiesta por la frecuencia con la que, en general, nadie conoce la literalidad de la norma estatutaria. También es frecuente que sea mal visto el socio que, en Asambleas o en reuniones, pone los estatutos en el centro del debate para exigir su cumplimiento.

 

Para conjurar esta generalizada mentalidad y no muy recomendable práctica, es preciso actuar de tal manera que se considere al estatuto como la norma básica y fundamental de funcionamiento de la asociación y como un buen instrumento de uso cotidiano, ya que es la carta magna que constituye el punto de referencia para todos los miembros y actores de una asociación, tanto desde el punto de vista de las ideas, los principios y los valores, como desde la óptica de la funcionalidad, la disciplina, etc.